domingo, 30 de septiembre de 2012

Pirri´s Adventure

Navegando encontré esta review tan divertida y después de unas buenas risas no he podido evitar copiarlo y compartirlo con vosotros. Se trata de un supuesto nuevo videojuego que van a sacar, basado en Pirri como protagonista y la vida quinqui como argumento.

Este es el enlace al foro donde podéis encontrar publicada la supuesta noticia: 

El juego en sí, llamado Pirri´s Adventure, está creado por la "compañía" Heroin Games. El reportero que cubre la novedad se desplaza a la sede de Heroin Games y... bueno, leéroslo con una buena dosis de humor, imaginación e ironía en vena.

PIRRI´S ADVENTURE


La recién fundada compañía Heroin Games, afincada en Madrid, nos ha invitado a su sede para enseñarnos  en exclusiva, universal y cósmica, su primer proyecto: Pirri´s Adventure. Un juego de rol en primera persona que pretende ser un homenaje a la forma de vivir del inigualable artista José Luis Fernández, más conocido por todos como “El Pirri” y que, siempre según sus creadores, “pretende revolucionar el mundo de los videojuegos e incluso su misma venta, corte y trapicheo”.

Para probar este curiosísimo título nos desplazamos en “Kunda” hasta su sede, localizada en el colorista barrio madrileño de Las Barranquillas. Con la cartera en los calzoncillos y acelerando el paso lo más posible logramos llegar a la chabola donde Jonathan Robledo, el fundador de Heroin Games y diseñador de este Pirri´s nos espera escopeta en mano fumándose un chino.

Después de entrevistar a Jonathan, hablar del juego y probar la versión Beta del Pirri´s Adventure durante varias horas no sé muy bien qué pasó, sentí un pinchazo en el brazo y me desperté al día siguiente desnudo y con tatuajes por todo el cuerpo en un descampado cercano, pero esa es otra historia que me da mucha vergüenza contarles.


Si algo nos ha quedado claro es que Heroin Games no es una casa de programación al uso y que sus productos tampoco lo van a ser. Un videojuego que trata, o mejor dicho, se regodea en la adicción a los narcóticos, la vida del quinqui castizo, la universidad de la calle, la sodomía carcelaria y la prostitución masculina es algo, como mínimo y Marios aparte, muy novedoso y que posiblemente no sólo marque un antes y un después en el mundo del videojuego sino que es posible que genere un escándalo de proporciones colosales en el que hasta el Ministro de Exteriores deba intervenir.

“Elegimos a Pirri porque era un tío de puta madre y ahora parece que nadie se acuerda de él, ni de su legado, ni de su gran arte; pero sobre todo como  homenaje a una época, en concreto la movida madrileña y a lo quinqui, que aún no se ha tocado el tema  en las maquinitas, aunque el último Call of Duty tenga mucho de Almodovar y de McManara” Nos asegura Jonathan “Si la jugada sale bien vamos a hacer como el resto de grandes empresas: cambiamos cuatro cosas y empezamos a sacar juegos como churros sobre El Vaquilla, El Lute o Evaristo y nos vamos a vivir a Ibiza y montamos un chiringuito playero, aunque tengo que decir que todos ellos hacen su aparición en este juego sin necesidad de parches ni “deleces” o como se llamen… ¡Si por salir sale hasta Santiago Carrillo y Adolfo Suarez!”


“Hay que volver al Cine Quinqui, España lo pide a gritos, es más en Heroin Games tenemos la más firme intención de crear un nuevo género en el mundo de los videojuegos: El  género Quinqui. Creemos que estamos haciendo algo muy grande que va a cambiar muchas ideas preconcebidas” continúa.

“Lo nuestro no sé si es pura ambición, genialidad desbocada o nos viene todo de los problemas con las adicciones que tenemos en el estudio: Quien más quien menos es un poco politoxicómano. Pero vamos a arrasar: 800 horas de juego, escenas de “El Pico” o “Colegas”, mapa de España a escala 1.1, 200 tipos de navajas, 40 de jeringuillas, cinco Seats, 1200 temas musicales de la época desde “cómete una paragüaya” hasta “Satanasa” y la promesa de libertad total y realismo más absoluto. Bethesda se está cagando de miedo porque nosotros no estamos en venta, somos muy punkis y los tenemos muy gordos aunque el jako de impotencia” Continúa nuestro amigo Jonathan.
¿Y qué hay de la mecánica?, ¿En qué va a consistir el juego? Pregunto, a lo que un cada vez más nervioso Jonathan responde “A grandes rasgos empezaremos en la infancia de Pirri y sus primeras experiencias en el mundo del cine quinqui y el de los opiáceos, casi un tutorial que durará en torno a las 6 horas. A partir de allí iremos creciendo como Marco, con el mono a cuestas, y dependiendo del jugador desarrollaremos otras habilidades como hurto, robo con violencia, atraco a mano armada, chapas en urinarios, y podremos desbloquear algunos logros como “Politoxicómano”, “ojal roto”, “Libertad condicional”, “navajazo en el culo” y tantos otros. La clave es poder mantener nuestra adicción sin sufrir síndrome de abstinencia, que es uno de los finales del juego, para ello podremos realizar varios cientos de miles de misiones secundarias para podernos pagar el vicio, sea por la vena, sea por la nariz o por ambas.”
“A partir de ahí te tienes que buscar la vida, este es un juego, como nos gusta decir a nosotros que ilustra y educa sobre “la universidad de la calle”, y prometemos sorpresas y aventuras de todo tipo, desde poder asistir a un concierto de Ramoncín, escaparnos de Proyecto Hombre, pasar una temporada en la antigua cárcel de Caravanchel, bajarnos al moro, participar en los rodajes de Eloy de la Iglesia, ganar un premio Goya, hacernos concejal de cultura… Libertad y realismo, te lo repito para que les quede claro a tus lectores de Meristastions o los que sean” continúa Jonathan.
“Vente conmigo al laboratorio que te vas a flipar chaval” Me dice mientras bajamos a un sótano oscuro donde un cartón con las palabras “veta testing lav” no me sugiere nada bueno.
“ Oye tío, quieres algo para probar el Pirri algo más a gustito? Me pregunta Jonathan a lo que debo contestar que no, que muchas gracias pero que ya he desayunado un Cola-Cao.
Como me temía la “sala de los beta testers” no es más que una habitación mugrienta y húmeda con varios colchones y dos 386 (sin ni siquiera tarjeta de sonido) y media docena de sospechosos individuos en chándal que no paran de pedirme cigarrillos y dinero para el bus.
“Tú tranquilo que están en un programa de metadona por orden judicial y así nos hacemos un favor mutuo ¿Sabes? Lo de los ordenatas es para estar seguros que nuestro Pirri va a funcionar en cualquier equipo y fíate de mí macho, la música es de puta madre, cojón de mico: Eskorbuto, la polla records, Ramoncín, Miguel Ríos…” Me intenta tranquilizar Jonathan sin conseguirlo y me pone una cinta de Cicatriz para “que me haga una idea del buen rollo musical”
“Por fin la universidad de la calle en tu PC” me grita al oído mientras arranca el juego.  Enseguida se va la luz y comienzan a saltar chispas de una caja de fusibles con más empalmes que C3P0. Después de tres horas logran hacer un apaño y podernos encender el ordenador. Jonathan vuelve a gritarme lo de la universidad de la calle cada vez más excitado y yo espero que me llame Mr.Fucksia, Mr.Red o quien sea para sacarme de semejante agujero.
Empezamos el juego en la chabola familiar a la edad de 10 años y tengo que reconocer que los gráficos se muestran realmente apabullantes. Si ha habido una representación de la miseria más intensa y conmovedora ha sido en este Pirri. Cojo 2000 ptas. del cajón de la abuela y decido forzar el motor para ver si Heroin Games promete todo lo que dice. Con ese dinero me desplazo por un Madrid representado con un mimo exquisito y llego a Atocha donde compro un billete de tren para Bilbao. Misión conseguida. Se nos ofrece la opción de saltar el viaje o vivirlo a tiempo real en nuestra plaza de tercera provincial. Como no me atrevo a pasar las siguientes ocho horas en ese sótano mirando el paisaje nos lo saltamos llegando a Bilbao en un instante.
El juego nos informa que hemos ganado +3 de “Renfe”, +1 de “ansias de libertad” y un +3 de “vas a matar a disgustos a tu familia”. El motor gráfico es espectacular y Bilbao en su etapa más gris plomiza con sus punkis y sus altos hornos cerrando o a punto de cerrar sobrecogen. ¡Bravo por Heroin Games! Allí decido acudir a un concierto de Eskorbuto y las Vulpess que anuncian en carteles por la calle, mientras me maravillo de la “Libertad y realismo” del que nos avisaba Jonathan.
Desgraciadamente una pareja de guardia civiles me para y al ver que soy menor de edad me mandan de vuelta a Vallecas. Pierdo -5 de “relación con las fuerzas policiales” pero gano un +7 de “Rebeldía quinqui”. En Vallecas decido empezar en el mundo de lo bueno y gracias a unos amigos comienzo a cabalgar en el famoso caballo marrón afgano, adquiriendo enseguida el “perk” de “Adicción” y subiendo de nivel. Con mi nueva condición de delincuente juvenil comienzo a aprender a robar bolsos de viejas, hacer chapas en urinarios y acudir a robar carteras a los conciertos de Ramoncín. ¡El auténtico mundo de la movida madrileña y la sabiduría quinqui!
En una de mis misiones en los urinarios me hago amigo de un director de cine que me ofrece salir en su próxima película, con ambos trabajos ya tengo pagado el vicio para varios meses y me concentro en ganar experiencia, seguir subiendo de nivel y adquirir el utilísimo “perk” “Movida madrileña a saco pako” que me abre las puertas de las mejores fiestas y discotecas, donde llego a conocer hasta a Alaska, a Fernando Savater y hasta a los hermanos Calatrava.
Hasta el momento todo lo que he visto, tanto en narrativa, como en gráficos, como en mecánica me tiene maravillado. Estamos ante una obra maestra, quinqui sí, pero maestra también. Desgraciadamente cometo el error de ilusionarme y emocionarme demasiado, me despisto y en un robo a un estanco me pillan con todo el negocio encima y me mandan para Carabanchel. Una ruina de un año.
Esos meses resultan especialmente terribles. No sólo todas las tareas, desde limpiar los váteres a barrer la celda, se realizan a través de larguísimos y cansinos QTM, sino que si no fuera por los estupendos videos de conocidísimas películas del género quinqui que salpican la sentencia me darían ganas de dejar de jugar.
Después de cuatro meses salgo de la cárcel, unas tres horas de juego, y es entonces cuando me dicen “que se ha acabado la fiesta, pichón”, noto un pinchazo en el brazo y pierdo el sentido.
Pirri´s Adventure, saldrá en primavera del 2014 para PC,  Gameboy  y Sega Master System.

jueves, 2 de agosto de 2012

Desarrollo urbanístico en Madrid entre 1939 y 1960

En este documento de la Universidad Complutense de Madrid podéis encontrar un acertado estudio de la construcción masiva de (infra)viviendas para combatir el chabolismo, que se llevó a cabo en Madrid en los años 40 y 50, como solución a la brutal inmigración que se produjo desde las zonas rurales a la capital.

http://www.ucm.es/info/hcontemp/madrid/vivienda.htm

En los siguientes foros encontraréis información de las antiguas ciudades de Madrid y Barcelona, con fotografías y comentarios de los habitantes de barrios que ya no existen. Son dos tesoros de información histórica:

Barcelona: http://bcn-antic.blogspot.com.es/
Madrid: http://historias-matritenses.blogspot.com.es/#uds-search-results

Y en este foro, increíbles fotos de la época, con los barrios en construcción:

http://www.urbanity.es/foro/urbanismo-mad/893-de-madrid-al-cielo-album-de-fotos-historicas-361.html

Barrio de San Blas en construcción

Citas:

"En 1956 existían en Madrid y su entorno más de 50.000 chabolas, sin contar con los problemas de infravivienda, hacinamiento y realquiler que generaron zonas de deterioro urbano de dificil solución"

"La primera legislación legal reguladora de las Viviendas de tipo social, se promulgó en 1954. La definición de este tipo de viviendas se limitó a dar superficie máxima y su coste: 42 m2 y 25.000 pesetas."

"Los criterios aplicados por el Ministerio de Vivienda no tuvieron en cuenta los problemas que se derivaban de su planes de vivienda, como por ejemplo, la segregación social, hacinamiento, chabolismo, bolsas de pobreza y masificación concentrada en la periféria de la ciudad."

"Las zonas verdes no se respetaron en el caso de que existieran y las viviendas, además de su pequeña superficie, eran de calidad tan ínfima que quince años después tenían graves problemas de grietas (...) la mayoría se han remodelado o derribado en la década de los 80."


Es difícil hacerse una idea de la vida que se llevaba. En los poblados de chabolas, por la miseria y la ausencia completa de servicios básicos, era prácticamente tercermundista; en los barrios que se construyeron para realojar a la población, por el alarmante hacinamiento, la pobreza, la ausencia de muchos padres del hogar, la virtual inexistencia de zonas verdes, los descampados... era una vida sin duda alienada. Y los niños que crecían allí, niños duros,  hijos del asfalto y el ladrillo.

jueves, 19 de julio de 2012

Historia quinqui

Para entender un poquito a estos personajes tan peculiares que poblaron nuestras calles en los 80 hay que remontarse en el tiempo hasta los años 40 y 50, la época de sus padres. 

Por entonces el franquismo y el Opus Dei iniciaron el "Plan Nacional de Estabilidad Económica". Se devaluó la moneda y se realizaron otros ajustes. El capital extranjero se vio atraído por los bajos costes laborales, la industria creció de forma notable y las zonas rurales se empobrecieron alarmantemente, creándose un gran desequilibrio entre regiones. A raíz de esto, se inició el éxodo desde las zonas rurales a la ciudad: gente pobre, analfabeta y sin cualificación en busca de un futuro mejor, que se colocaba trabajando en fábricas o limpiando. La mayoría llegaban a la ciudad sin nada más que "lo puesto", instalándose a las afueras de las ciudades, en chabolas. Eran gente de pueblo, acostumbradas a vivir en el campo, en casas con tierra bajo sus pies, no en pisos.

Cuando la situación comenzó a ser insostenible, se pusieron en marcha las Unidades Vecinales de Absorción (conocidos como UVAs) y las Obras Sindicales del Hogar, para realojar a los habitantes de estos poblados. Esto significaba que los propios futuros inquilinos de las viviendas eran los que las construían en sus días festivos. En su mayoría se construyeron sin un planeamiento urbanístico previo, lo que dio como resultado barrios llenos de carencias, compuestos por masivos bloques de infraviviendas, sin infraestructuras adecuadas, y con materiales de ínfima calidad. El barrio de La Mina en Barcelona, Vallecas, Entrevías o San Blas en Madrid (entre otros muchos, más los que continuaron siendo núcleos chabolistas), se alzaron como monstruosas pesadillas hiperpobladas. Los pisos eran pequeños, la mayoría rondaban los 50 metros cuadrados, y en ellos se hacinaban familias enteras que estaban plagadas de niños (como era costumbre en aquella época).

En estas condiciones más que precarias, se llegó a los años 70: la gran crisis mundial del petróleo hizo estragos en España. El paro se multiplicó por 9, y los primeros empleos de los que se prescindió fue de los poco cualificados. Los barrios pobres se llenaron de familias todavía más pobres. Para entonces, los hijos nacidos en la prosperidad de los 60 ya eran adolescentes que se habían criado en la calle a salto de mata (como hubieran hecho en sus pueblos). A muchos sus padres nunca los habían llevado a la escuela, o habían cursado sólo los estudios básicos. Uno de cada dos jóvenes mayores de 16 estaba en paro, la inmensa mayoría en estos barrios.

Sólo hay que añadir a esta bomba de relojería que las ciudades y sus posibilidades estaban fuera del alcance de la comprensión de sus padres, incapaces de dar en casa una educación de la que ellos mismos carecían: nunca se ha visto en las calles españolas tanta droga como se vio en aquellos años. La necesidad, la desesperanza, el deseo de evadirse, la inactividad, la falta de educación, el ambiente de liberación (estamos a finales de la dictadura franquista) y el fácil acceso a las drogas (la heroína por excelencia en aquella época, con la adicción como consecuencia inevitable) llevaron a la marginación y, con frecuencia, a la delincuencia.

Y así, nacieron los quinquis...

Quinquis ochenteros

Me declaro fan de todos los quinquis ochenteros. 

No puedo evitar que me causen una extraña mezcla entre admiración, lástima y cariño al mismo tiempo. Los "canis" (y voy a usar esta palabra para definir la nueva generación) actuales ya no estilan este tipo de macarrismo, cuando aún las vidas estaban regidas por un peculiar código de honor y cada frase no incluía una pulla. Cuando los quinquis no se enorgullecían de serlo, simplemente, lo eran. Cuando los chavales que eran callejeros lo eran por huevos, porque no tenían donde caerse muertos, y sacaban la cara porque no tenían otra opción para salir adelante en el mundo que conocían. No por elección, como ahora, que tienen una moto comprada por sus papis y que para demostrar lo macarras que son se gastan un dineral (que por otro lado los chavales de los ochenta no tenían) en "tunear" el coche, comprarse un "perro peligroso", o llenarse la cara de piercings y el cuerpo de tatuajes.

Quizás sea también una mezcla nostálgica, porque es algo que no me tocó vivír y que tampoco va a volver.

En cualquier caso, este blog está dedicado a ellos, a los quinquis ochenteros. A sus películas, que iré pinchando, y a sus actores, de los que veréis la biografía.

Espero que lo disfrutéis.