viernes, 22 de marzo de 2013

Recortes del pasado. José Luis Manzano.

Entrevista sin desperdicio a Pedro Cid, el cura que ayudó a José Luis Manzano en el infierno que fue el final de su vida, en lo que pudo y se dejó. Como tantos otros jóvenes de las películas de los ochenta, protagonistas de ficción engullidos por los monstruos de la realidad.

http://cineconsentido.blogspot.com.es/2011/12/pedro-cid-eloy-de-la-iglesia-y-jose.html

jueves, 14 de marzo de 2013

José Luis Fernández Eguía, El Pirri (segunda parte)

Aquí van unas cuantas imágenes para vosotros :)

Tras el frenesí profesional de 1985, hay un año en el que no participa en ninguna película (¿¿estaría haciendo la mili??, durante el rodaje de Sé infiel y no mires con quien aparece con el pelo corto debido a ésto), y reaparece en 1987 con sólo un breve cameo para La estanquera de Vallecas. En 1988, el mismo año de su fallecimiento, todavía tiene un pequeño papel en la comedia El juego más divertido

Pero Pirri no estaba contento con su vida. Estaba enganchado a la heroína (según sospechas de Gonzalo Goicoechea durante el rodaje de La mujer del Ministro) desde que tenía 16 años. No era más que un crío, pero el error ya no tuvo marcha atrás; la caída al infierno fue lenta pero inexorable. 


Su pandilla del barrio colaboró activamente en su hundimiento, sea por envidia o por maldad. Los que le apreciaban (su abuela, Gonzalo, Tola...) lo advirtieron e intentaron persuadirle y animarle para que dejara las compañías que le perjudicaban. Gonzalo Goicoechea conoció a uno de ellos (comentó de él que "tenía mirada asesina"), que además fue el protagonista de muchos de los primeros planos de chutes en vena en El Pico, trabajo por el que, naturalmente, cobró.


Con el mono llegaron también los líos con la policía y los delitos. Llegó al punto de robar lo poco que entraba en casa, para desesperación de su abuela. En total, acumuló cinco detenciones. Además solía protestar cuando los guardias lo detenían y ello le acarreó todavía más problemas. El último incidente acaeció el 5 de julio de 1987, cuando en confuso suceso un amigo de los denominados "malas compañías" y él, presuntamente, pidieron a dos jóvenes en el metro que les dieran lo que llevaban encima. Otro pasajero avisó a los guardias jurado, y cuando se presentaron su amigo consiguió escabullirse. A Pirri no le encontraron nada de lo robado encima, e iba desarmado, pero parece que insultó a uno de los guardias jurado, y por ello le pegaron. Estuvo en la comisaría de Tetuán durante 24 horas, durante las cuales, muy decaído, intentó cortarse las venas con el cristal de unas gafas. Tras declarar ante el juez, se ordenó que ingresara en Carabanchel, y en este punto las noticias de la época son imprecisas; algunas dicen que estuvo 15 días en prisión, otras que tres meses. Me pregunto si quizás estaba bajo fianza y hasta que ésta fue depositada, estuvo internado 15 días de los tres meses que podrían haber sido de no haber conseguido reunirla. 


Su menor presencia en la gran pantalla su último año de vida no conllevó su desaparición en los medios, muy al contrario: participó en radio (Toladiario) y en televisión, con el fallecido García Tola, de lo que se recuerdan principalmente sus personalísimas críticas de cine en Querido Pirulí (era él, tal cual, hablando en argot callejero sobre las películas de cartelera). Sólo he encontrado un brevísimo corte que hay en Youtube y que os pincho a continuación. A estas alturas, al fin había ido al dentista y se había colocado la pala que le faltaba desde que tenía (como mínimo) doce años. Al menos, en La Estanquera de Vallecas, El juego más divertido y Sé infiel y no mires con quien aparece con todos los dientes.


Era consciente de que tenía un problema, y en varias entrevistas de la época reitera su necesidad de tener un trabajo "Lo que quiero es tener un trabajo, ¿me entiendes?; eso es lo que quiero. Tener algo de dinero para no estar en la calle todo el día. Porque cuando andas por ahí vas y te metes en lo que no quieres." El caso es que al poco de esta última detención conoció a Charo, una peluquera de 20 años, y su actitud cambió. En ese último año no volvió a delinquir ni meterse en problemas. Por aquella época Tola y su equipo advirtieron que el chaval llevaba rozaduras en los pies y las zapatillas destrozadas: la razón era que todos los días hacía andando el recorrido desde su casa en San Blas a los estudios de la cadena Ser, en la Gran Vía, para "hacer tiempo y no pensar en otras cosas". Le ofrecieron grabar un anuncio contra la droga, y él decía que desde que conoció a su chica lo había dejado. Estaba deseando comprarse una moto para "quitarse de la calle y moverse con su pibita". Pasaba en el barrio el menor tiempo posible, ya que la policía lo paraba a menudo (ya lo conocían, y hay que recordar que por el mero hecho de ser sospechoso, en aquella época todavía podían retenerte en comisaría dos o tres días sin darte ninguna explicación, y con unos cuantos golpes de regalo), y se iba a Fuencarral, donde vivía Charo.


Se le ve una notable diferencia física entre las películas rodadas en 1985 y La estanquera de Vallecas o El juego más divertido. No es sólo que fuera ¡al fin! al dentista, si no que deja de ser un esqueleto ambulante y coge unos cuantos kilos. Su abuela también comenta que está muy bien, que ya no se droga. Él mismo declara para El País Semanal: "Desde pequeñito empecé a probarlo. Luego, sin darte cuenta, estás enganchado. Hasta que vi que eso no era plan. Estaba hecho polvo y me encontraba fatal. Y luego, mis abuelos, siempre amargados, siempre sufriendo por mí. Todo lo contrario a lo que veo ahora. Es que la droga te guía todo. No eres persona. Quien esté en esto y diga que es persona, miente".


Puede que bajara el ritmo, pero probablemente no lo había dejado del todo. Tras su muerte, Charo declara que todavía estaba enganchado. En la mañana del 10 de mayo de 1988, un conductor avisó de que en la carretera de Vicálvaro a San Blas, en un descampado junto a una gasolinera, estaba tirado el cuerpo de un muchacho. Estaba lleno de arañazos y golpes. La jeringa todavía le colgaba del brazo, y tenía una papelina de heroína en la mano y un par más sobre el pecho. Se reclama una investigación, ya que las circunstancias son como mínimo sospechosas. Eloy de la Iglesia exige que se investigue su muerte en un periódico. Sus allegados no se creen que haya muerto por sobredosis, y menos en el estado en que se hallaba su cuerpo y tras la notable mejoría que había conseguido durante su último año.


Pero la investigación quedó sin concluir, y la versión de la policía fue que Pirri murió la noche del 9 de mayo en algún tugurio, o en la casa de algún amigo, y muerto o medio muerto, lo trasladaron al descampado donde fue encontrado y lo dejaron allí tirado. La autopsia reveló que no murió de sobredosis, como se dijo en un principio, si no por una dosis adulterada que le produjo un fallo respiratorio. Tenía tan solo 23 años; vivió, como reza la película de Saura "Deprisa, deprisa". El juicio de la detención de julio del año anterior estaba a punto de salir, y la fiscalía pedía para él dos años de cárcel.

José Luis Fernádez "El Pirri", para todo aquel que quiera visitarlo, está enterrado en el Cementerio Sur de Madrid, Sección 4, letra A, número 231.

Descanse en paz uno de los más auténticos, más luminosos y más divertidos actores que ha dado el cine español.

(Y si te perdiste la primera parte, pincha aquí)

miércoles, 6 de marzo de 2013

José Luis Fernández Eguia, El Pirri (primera parte)

Bueno, bueno. Antes de nada, debo decir que esta entrada se prepara difícil. Lo primero de todo, por la tremenda debilidad que siento por este actor. Lo segundo, por la sangrante escasez de información acerca de él, pese a que rodó no pocas películas y en su momento alcanzó una, digamos, efímera fama. También advierto que esta narración no va a ser totalmente lineal, puesto que habrá anotaciones sueltas, saltos en el tiempo y reflexiones. Y, como recompensa a mi ardua labor de investigación, he conseguido algunas fotos  que no están en la web, lo que considero un privilegio por la escasez de imágenes suyas que han quedado. ¡Que las disfrutéis! :)

José Luis nació en Madrid el 19 de febrero de 1965, en las casitas del barrio de Pan Bendito. Allí uno de sus tíos le puso el apodo que le acompañaría el resto de su vida, "Pirri", porque le gustaba mucho jugar al fútbol y lo hacía con la camiseta blanca y el número 4, que en aquella época llevaba ese jugador del Madrid. Siendo todavía pequeño, su madre abandonó a su marido, quedándose las dos hijas pequeñas de la pareja con ella y nuestro protagonista con la familia de su padre. El cabeza de familia consiguió rehacer su vida con otra mujer, y José Luis quedó principalmente a cargo de sus abuelos paternos, en Canillejas. Tanto su padre como su abuelo eran gente de familia muy humilde (su abuelo se dedicaba a recoger cartones en la calle).


Vivían en uno de los pisos de la Obra Sindical del Hogar de la calle Lucano, en la zona de Canillejas perteneciente al barrio de San Blas. Fue uno más en la horda de chiquillos, carne de cañón, que poblaban los suburbios en aquellos años (y en concreto San Blas, el barrio con más población joven de todo Madrid), fruto del boom demográfico de los 60. Contaba Pirri 13 años, cuando Gonzalo Goicoechea (guionista de las películas de Eloy de la Iglesia) buscaba por el extrarradio de Madrid muchachos para la película de Navajeros. Pirri acababa de robar un paquete de tabaco y escapaba a la carrera del dueño del estanco cuando topó con un grupo de chavales de su edad y se escondió entre ellos. Los pasaron a una sala y empezó a protestar para que lo dejaran salir de nuevo. Llamó inmediatamente la atención. "Si te estás quedando conmigo, mira que te busco y te doy un curro", fue la respuesta del chiquillo cuando lo propusieron para el casting. Lo hizo tan bien que Gonzalo pensó en él como protagonista para la película, pero Manzano, aún careciendo de la gracia personal de Pirri, resultó mejor actor. Aún así, le dieron un papel, y los dos "José Luis" se conocieron. Pese a lo que se dice, no se hicieron grandes amigos en aquel momento, pero posteriormente las circunstancias y las películas los unieron una y otra vez, y con el tiempo, simplemente, no pudieron evitar serlo. Ninguno de los dos era delincuente entonces, solo chavales de barrio. También participa en la cinta Enrique San Francisco. Los tres, que coinciden por primera vez, se convertirán en habituales del género.

Más directores de cine buscaban chicos que resultasen creíbles en el papel de muchachos marginales. Su cara peculiar, sus palas partidas y su jerga barriobajera le impulsaron como un cohete, rodando un total de 12 películas, que se dice pronto. Poco después de su intervención en Navajeros (1980), le dan un papel de mayor protagonismo en la película Maravillas (1981), de Manuel Gutierrez Aragón, en la que se mide de nuevo con Enrique San Francisco y tiene varias escenas míticas:



El mismo año rueda La mujer del Ministro. Para entonces ya es, cinematográficamente hablando, el representante del proletariado marginal, papel del que no consiguió librarse. Tras ellas, llega la mítica Colegas (1982), y en 1984 interviene en The Hit (La venganza), coincidiendo de nuevo en ambas con Enrique San Francisco, y rueda en otra memorable, El Pico II. En 1985 participa nada menos que cuatro películas: La reina del mate, Caso cerrado, Sé infiel y no mires con quién y De tripas corazón, que es la única de su carrera en la que tiene el papel protagonista. Si os gusta este actor, no podéis perdérosla, se luce hasta que te duelen los ojos (y los oídos, por descontado) :). Por otro lado, la película tiene el añadido divertido de que, sin carnes y sin dientes, lo ponen en el papel de golfo conquistador. Y como curiosidad, decir que no pudo asistir a la presentación de la película en Barcelona porque un coche lo atropelló y tuvo que quedarse con la cabeza vendada en Madrid.


Si de pequeño lo suyo era el fútbol, con los años pasó al flamenco y a la velocidad, en especial las motos. He leído que la pala partida fue "fruto de sus aventuras con los automóviles", pero se menciona de pasada y no he encontrado más información al respecto. La familia comenta sin embargo que en casa dijo que se había caído, sin más. Según las personas que coincidían con él en los rodajes, era "el típico macarra que cae bien", "muy formal y muy divertido". Los directores señalaban que era un actor consumado, que se aprendía no sólo su papel, si no el de todos los actores, el guión completo, y muy rara vez necesitaba repetir una toma o un doblaje. Tola lo definió "afable, divertido, serio y entrañable", así como un profesional impecable. Todo el equipo de su programa le tenía mucho cariño, y su muerte fue un golpe. Le dedicaron un programa especial que no he podido encontrar, supongo que en los archivos de RTVE sí que estará, no sé si será posible acceder a ellos.

El Pirri en una escena de la película "La reina del mate"

En otras ocasiones he comentado con conocidos: ¿por qué siempre le daban las mejores frases del guión? Tras unas cuantas películas, descubrí que no es que fueran las mejores frases del guión; él las hacía las mejores. Las hacía memorables. Impregnaba con su personalidad los papeles que representaba, y desde el primer momento resultó ser uno de esos luminosos secundarios robaplanos. Por otro lado, el tándem Manzano-Pirri que utilizaron en muchas películas, fue un completo acierto, ya que era el contrapunto divertido a la siempre atormentada aura de Manzano.

(continuará...)
(Si quieres ver la segunda parte, pincha aquí)